Ceuta al límite: denuncian un colapso sanitario sin precedentes
Médicos y enfermeros describen una situación límite, mientras el Gobierno de Ceuta advierte de que la ciudad atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente y reclama una respuesta extraordinaria del Estado.
La palabra utilizada desde Ceuta ya no es tensión. Es colapso. El Colegio Oficial de Enfermería habla directamente de un “colapso absoluto” del sistema sanitario y reclama medidas excepcionales, entre ellas la declaración del estado de alarma, un mando único y la elevación del Plan de Catástrofes para poder movilizar más recursos.
Las cifras trasladadas por los profesionales dibujan una situación difícilmente compatible con la normalidad. El Colegio de Enfermería asegura que se llegaron a realizar 1.612 intervenciones en apenas tres días, con picos de hasta 1.149 asistencias en 24 horas. Semanas después de la entrada masiva registrada a finales de julio, las Urgencias continúan superando las 2.000 asistencias semanales, según los datos expuestos por la propia organización profesional.
Y detrás de cada cifra hay profesionales que llevan semanas trabajando al límite. Enfermeras atendiendo volúmenes de hasta 16 pacientes, jornadas que se prolongan hasta cuatro horas más de lo previsto y unas plantillas que el Colegio describe como agotadas física y emocionalmente.
No se trata de una denuncia aislada. El presidente del Colegio de Médicos de Ceuta, Enrique Roviralta, lleva días alertando públicamente del colapso de un sistema que dispone de un único hospital y que ya arrastraba una grave falta de profesionales antes de esta crisis.
Roviralta ha sido especialmente claro sobre los supuestos refuerzos basados en exprimir todavía más a las plantillas: “Los refuerzos no pueden ser que la gente doble o no duerma”. Los médicos reclaman personal procedente del exterior y recursos adicionales capaces de descargar a unos profesionales que llevan semanas soportando una presión extraordinaria.
La petición ha llegado hasta el Defensor del Pueblo, que el 20 de agosto admitió a trámite la queja presentada por el Colegio Oficial de Médicos de Ceuta y abrió una investigación sobre la situación sanitaria de la ciudad. Los médicos han planteado medidas extraordinarias como incrementar los refuerzos, instalar un hospital de campaña, desplegar un buque hospital o incluso recurrir a la Unidad Militar de Emergencias. También reclaman un mando único y una verdadera coordinación entre administraciones.
Gastroenteritis, sarna, tuberculosis y varicela
A la saturación asistencial se suma la preocupación epidemiológica.
El Colegio de Enfermería ha advertido de brotes de gastroenteritis, sarna e impétigo, además de casos detectados de tuberculosis y varicela. La organización vincula el riesgo de propagación especialmente a las condiciones de hacinamiento y a las deficientes condiciones higiénicas existentes en algunos asentamientos y centros sobreocupados.
El Gobierno de Ceuta comparte esa preocupación.
Su portavoz, Alejandro Ramírez, ha reconocido que la ciudad vive una situación de “total incertidumbre” y de “bastante riesgo”, mientras miles de personas continúan en diferentes puntos de la ciudad y muchas carecen de alojamiento estable y de condiciones higiénicas adecuadas.
Ramírez ha advertido además de la escasa capacidad de respuesta de la sanidad ceutí ante un eventual brote importante. Según explicó, bastaría con que una infección alcanzase varias decenas o un centenar de personas para colocar nuevamente al sistema en una situación crítica.
El Gobierno local insiste en un elemento fundamental para entender dónde recaen las responsabilidades: Ceuta tiene competencias en prevención y salud pública, pero la asistencia sanitaria depende directamente del Estado a través del INGESA.
Vivas: “Ceuta está en peligro”
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, tampoco ha suavizado el mensaje.
Su Ejecutivo considera que Ceuta atraviesa “el momento más crítico de su historia reciente”. Durante sus contactos institucionales ha reclamado que se escuche a médicos, enfermeros, auxiliares y al resto de profesionales que están trabajando sobre el terreno y que se refuercen los servicios públicos esenciales.
La advertencia lanzada desde el Gobierno ceutí ha sido inequívoca: “Ceuta está en peligro”.
La Ciudad sostiene que la crisis ha alterado radicalmente la normalidad y reclama que el Estado responda teniendo en cuenta unas circunstancias que considera absolutamente excepcionales.
Mientras tanto, Ceuta está reforzando con sus propios medios las actuaciones que sí se encuentran dentro de sus competencias, especialmente las relacionadas con prevención, vigilancia, información sanitaria y salud pública. Pero el propio Ejecutivo local reconoce que estas actuaciones tienen un límite cuando el problema alcanza directamente a la capacidad asistencial de hospitales, centros de salud y profesionales.
SATSE lleva la situación ante Inspección de Trabajo
La gravedad del problema ya ha salido incluso del ámbito estrictamente sanitario.
SATSE presentó el pasado 17 de agosto una denuncia formal ante la Inspección de Trabajo por las condiciones en las que, según el sindicato, están trabajando las enfermeras de Ceuta.
La organización denuncia falta de contratación adicional suficiente, jornadas extraordinarias añadidas al horario habitual y órdenes transmitidas verbalmente o mediante mensajes de WhatsApp. También alerta de problemas de seguridad para las profesionales que deben desplazarse a determinados puntos de la ciudad para realizar atención domiciliaria.
Para SATSE, la gestión de una crisis de esta magnitud no puede recaer sobre unas plantillas que ya se encuentran exhaustas.
La denuncia resulta especialmente relevante porque deja de hablar únicamente de percepción, malestar o declaraciones públicas: las condiciones laborales denunciadas han sido trasladadas formalmente al organismo encargado de inspeccionarlas.
Los médicos denuncian posibles presiones por hablar
La crisis ha adquirido además una dimensión especialmente preocupante.
La Confederación Española de Sindicatos Médicos ha advertido que ha recibido informaciones sobre posibles amenazas, medidas disciplinarias o represalias laborales contra médicos que han hablado públicamente sobre la situación sanitaria.
CESM ha anunciado que emprenderá acciones legales si esas acusaciones llegan a confirmarse y ha ofrecido asistencia jurídica a los facultativos que consideren haber recibido presiones.
Conviene precisar que, por el momento, se trata de denuncias que deberán ser acreditadas, no de hechos judicialmente probados. Pero la reacción del sindicato es contundente: ningún profesional puede ser intimidado por explicar las condiciones en las que está prestando asistencia sanitaria.
Ceuta pide medidas extraordinarias
El diagnóstico que llega desde diferentes sectores de Ceuta resulta cada vez más coincidente.
El Colegio de Enfermería habla de “colapso absoluto”.
Los médicos reclaman recursos extraordinarios y advierten que un único hospital no puede absorber indefinidamente esta presión.
SATSE ha acudido a la Inspección de Trabajo.
El Defensor del Pueblo ha abierto una investigación.
El Gobierno de Ceuta reconoce un riesgo sanitario importante y advierte de las limitaciones estructurales del sistema.
Y los profesionales reclaman medidas que hace apenas unas semanas habrían parecido excepcionales: estado de alarma, mando único, hospital de campaña, recursos sanitarios exteriores y elevación del nivel del Plan de Catástrofes.
Lo que ocurre en Ceuta ha dejado de ser únicamente una crisis fronteriza. Para quienes trabajan diariamente en sus hospitales y centros sanitarios se ha convertido también en una emergencia asistencial y de salud pública.
Y cuando quienes atienden a los pacientes, quienes representan a médicos y enfermeros y el propio Gobierno de la Ciudad coinciden en reclamar ayuda extraordinaria, el problema ya no puede reducirse a una cuestión de palabras.
Ceuta está pidiendo recursos, coordinación y decisiones.
Y está pidiendo que lleguen antes de que la situación sea todavía más difícil de controlar.



